DIARIO VIVIR
martes, 31 de marzo de 2020
Nuestro diario vivir
A menudo solemos ver la vida desde distintas perspectivas, teniendo en cuenta las vivencias, carencias, formas de soledad, amores desentrañados, familiares o no, que han ido cincelando a través del tiempo, nuestra forma de vivir. Pero algo que no podemos evitar es tener siempre un punto de vista acerca de las cosas. Podemos verlo todo blanco, negro o gris, pero siempre hay un color con el cual pintamos la vida. No podemos ir mas allá de ello. Incluso aquellos más tímidos o que hablan poco, que casi nunca expresan lo que sienten en las escuelas o en las reuniones sociales, también tienen un color de vida. Había un escritor japonés que tenía un color para cada tipo de persona. Yo creo que era su forma de decir que todos vemos la vida de manera distinta, dependiendo de lo que florece dentro de nosotros.
Nuestra manera de vivir depende de ello. Es cierto, somos consecuencia pero también somos causa. Podemos hacernos mejores en cada paso que damos, en cada intento, en cada abrazo, en cada camino que elegimos. Podemos llegar a florecer más allá de lo que la vida nos da. Aunque muchas veces nos falta el valor de comprometernos con nosotros mismos, de luchar por nosotros. Y es que a veces esto es lo más dificil. Y de lo que hablo no es de vil egoismo, de pensar que yo siempre soy lo primero, todo lo contrario: hacernos mejores para brindar lo mejor de nosotros a los demás. Hay un versículo muy hermoso de la biblia que, desde niño, siempre me ha gustado: ama a tu projimo como a ti mismo. ¿Y si no me amo a mi mismo? Es decir, si hasta siento odio por mi mismo, puedo amar a los demás? No puedo dar lo que no tengo. No puedo abrazar con espinas en las manos. Debo liberar mi espiritu de odios, de rencores, y ser un poco como un manantial, dejar que la oscuridad fluya, se vaya para siempre, para poder dar un abrazo limpio y sincero. Dar paso a un "yo" mucho mejor. Esto siempre es una búsqueda constante.
Y aunque el ser humano siempre está en la busqueda de algo de lo cual asirse, son lo cual dar verdadero sentido a su vida, creo que la dirección en la cual va es en sentido contrario, incluso de la propia supervivencia de la especie. El estado actual del mundo lo prueba: la destruccion del ecosistema, la desintegración familiar, las guerras, la violencia, e incluso las epidemias mundiales son producto de ese mal camino que ha tomado la humanidad. No podemos existir como si fuermamos la única especie en el universo ni podemos pensar solamente en nosotros mientras alguien llora en la oscuridad por hambre o simplemente por la desespeación de sentirse solo y no tener un abrazo con el cual mitigar esa hambre metafisica. Con carencias emocionales seguimos caminando, pero vamos en dirección contraria a los que necesitamos: el amor. Pero no hablo del amor romántico del que cantaban los trovadores ni de lo que se ve en la pantalla azul: ese amor con sabor a plástico, sino de un amor universal, de un amor ágape, el verdadero amor desinteresado a la humanidad. A veces, es dificil hacer lo más facil y eso depende de lo que llevamos en nuestras manos. No podemos coger lo nuevo si tenemos las manos atadas. O si las tenemos cerradas como puños. Abrir nuestro corazón para aplicar ese principio hermoso: amar al prójimo como uno mismo.
Un corazón agradecido siempre es una respuesta a los golpes de la vida. Una forma de decirle que aun seguimos luchando, que la esperanza es una flama que sigue fluyendo en nosotros tratando de iluminar un poco la oscuridad del mundo. Ser generoso es una forma de resistir.
Por eso, la razón de estas lineas es empezar a revelar el mundo de nuestro diario vivir.
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